Ayer en el carro de mi má, regresábamos del concierto de
Fito Páez en Torre Gecko (Real Cariari). Diego Herera y yo conversábamos el reciente, y le comenté que recién vivimos la prueba de que “en tiempos difíciles es que la gente se une”.
Nos trataron mal en el concierto de Fito, a la prensa. No me encanta esto de tratar mal al público y a la prensa como reyes, es indignante. Pero ayer fue medio parejo; a la gente la dejaron sin baterías para sus cámaras, también les quitaron su comida (y los limitaron a comprar perros calientes, caros). Yo iba de productor, Diego Herrera de camarógrafo y Cristina Robles de presentadora.
El encargado de prensa fue el primero: Los de Música por Inclusión llegamos a la hora acordada para la prensa y el encargado nos puso a esperar un rato (con toda la apatía del Mundo) mientras llegaban otros medios y para subirnos en pelota, supusimos. Entonces pensé: “Todo bien, seguro el maje está estresado, tiene algo que solucionar y tampoco es que tiene que repartirnos besitos.”
Llegó un par de Filtrorock y -si no me equivoco-, otro par de Navégalo, entonces bajó el de prensa, revisó si estábamos en una lista y nos subió por la parte de atrás del edificio, por las gradas, hasta el 5to piso.
De camino (en la forma más grosera y ácida posible) nos regañó por llevar dos cámaras. Le pregunté si había advertido a William (uno de los dos productores del programa) que esto no sería permitido, replicó que eso está definido por defecto, le comenté (con tono irónico) que ya hemos grabado otros conciertos de esa manera y me contestó que si no me parecían las condiciones del concierto, nos podíamos ir. Lo enjaché y no lo mandé a comer perros calientes, caros porque… ¿importa? A partir de ahí empezamos a notar la unión entre representantes de los medios. Aumentó también cuando nos advirtió que sólo podríamos grabar una canción, cuando el mínimo suelen ser tres.
Las siguientes horas, antes de que empezara el concierto, nos tuvieron en un nomadismo. Nos desplazaron (moviendo todo el equipo) de un lugar a otro, distintos personajes (no mejores que el de dedicado a tratar a la prensa) pertenecientes al equipo de producción del concierto y del mismo Fito.
Uno de los fuertes en el pésimo trato que nos brindó la gente de seguridad bajo órdenes de la producción del evento, fue el momento en que nos dijeron: No se pueden mover de aquí, y no podíamos (sólo para ir al baño). Llegó el momento en que nos mofábamos sobre este hecho: “Nunca habíamos asistido a un evento en el que dedicaran parte del cuerpo de seguridad para cuidarse de la prensa.”
Lamentable.

Luego de grabar lo acordado (tal vez, aquí entre nos, todos los medios grabamos más que eso), nos reubicaron atrás a un costado; a la par de los baños. Diego Herrea y yo -gracias a él- logramos quedarnos ahí, de pie, con todos los chunches en el piso. Cristina se fue a disfrutar sentada en silla, con sus amigos. Los camarógrafos de Teletica y de no sé qué otro medio lograron campos envidiables, llegaron momentos antes de que comenzara el concierto; esto me generó molestia y la que parecía asistente del encargado prensa me contestó (ajá, me quejé) que ellos tenían la ¿exclusiva?, la mandé al carajo.
Nunca nos dieron credenciales de medios (identificadores que se guindan al cuello), estuvieron en camino durante horas.
Una muchacha nos pidió (a MxI) que la grabáramos quejándose (y lo hicimos) sobre los atropellos al público por parte de la producción del evento, en el fondo de la grabación se escucha otra gente apoyando tales palabras. No mencionó el criticado movimiento de trasladar VIP frente a General (antes VIP iba a los costados y General frente a la tarima), esto ocurrió cuando cambiaron el local donde se realizaría el concierto (este cambio se realizó poco antes del concierto). Lo que es pensar primero en lucrar y luego, si cabe la posilibidad, en la gente.
Al final el grandioso Fito dio un recital de ensueño y Obama logró la presidencia. ¡Olé!